Un platillo volante impulsado por hidrógeno, así es el taxi del futuro

 

La compañía aeroespacial Electrofluidsystems ha diseñado un avión híbrido-eléctrico que promete convertirse en el mejor transporte urbano de aquí a 5 años

Aunque los avances tecnológicos no van tan rápido como en las películas, cada día cientos de empresas dan un paso más en la creación de nuevos inventos que siembran la semilla del cambio en el mundo del motor, de la aeronáutica y la navegación. Así es el caso de la nueva nave de Electrofluidsystems. La empresa aeroespacial ha diseñado una serie de aviones híbridos-eléctricos de despegue y aterrizaje vertical eléctrico (eVTOL).

Estos nuevos taxis con forma de platillos volantes, que esperan ver la luz en un plazo de cinco años, estarán alimentados por celdas de combustible de hidrógeno y, en el futuro, tendrán la opción de funcionar con celdas de combustible de hidrógeno líquido y baterías de estado sólido.

Este nuevo taxi urbano tiene forma de platillo volante – © Electrofluidsystems

El H2PlasmaRay, nombre con el que se ha bautizado a esta nave, tiene una longitud de 6,66 metros. Silencioso y maniobrable, este vehículo futurista tendrá una velocidad de, aproximadamente, 155 mph y un alcance de 1.000 kilómetros, distancia que equivale a un viaje de ida Berlín-Londres. La idea de la compañía con sede en Alemania es que las futuras generaciones alcancen los 190 mph y los 1300 kilómetros. En su interior, solo podrán viajar dos personas con un peso máximo de despegue de 900 kilos. Así pues, su única pega es que tiene una capacidad de batería limitada, de ahí que esté pensando más como un taxi urbano, que como un avión para largas distancias.

Imagen del interior del avión H2PlasmaRay – © Electrofluidsystems

Su diseño está basado en una raya, una clase de pez llamada chondrichthye y cuenta con un total de 38 ventiladores con conductos eléctricos para el vuelo VTOL y 10 para vuelo hacia adelante. Los ventiladores pueden ser controlados de forma independiente por un ordenador, lo que le da a la aeronave un control mucho mayor en condiciones normales o con viento. Además, gracias a la capacidad VTOL podrá aterrizar en estacionamientos o áreas verdes, pero, también, dispone de un tren de aterrizaje con ruedas retráctiles que le permiten aterrizar, si fuera necesario, en pista o carretera.

La aeronave tiene una longitud de 6,66 metros – © Electrofluidsystems

La propulsión eléctrica distribuida (DEP) permite que la aeronave tenga múltiples ventiladores con conductos eléctricos en cualquier parte del fuselaje y las alas, además de mejorar la seguridad. La forma de volar de este nuevo vehículo será como la de las aves, en forma de V así aumentará el alcance y usará menos energía gracias a la reducción de arrastre.

En caso de accidente, la aeronave cuenta con paracaídas balísticos que permiten a los pasajeros aterrizar de forma segura.

Fuente: Sumum

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