Rusia busca la revancha con su nuevo avión supersónico

 

Cuatro décadas después de que el Tupolev Tu-144 dejara de volar, Rusia aspira a recuperar el sueño de fabricar aviones supersónicos

Tarde o temprano tenía que llegar el proyecto del avión supersónico de Rusia. El gigante euro-asiático ve como los gobiernos y compañías occidentales avanzan en el desarrollo de diseñar aeronaves más rápidas que el sonido, y ahora se puso manos a la obra con un proyecto propio.

El Instituto Zhukovsky es la entidad encargada de diseñar y fabricar un avión que pueda superar los 2.000 kilómetros por hora.

Esta institución coordina la investigación aeroespacial en el país, y está integrada por diferentes centros tecnológicos como el Instituto Aerohidrodinámico Central, el Instituto Central de Motores de Aviación y el Instituto de Investigación Aeronáutica de Siberia, entre otros.

El posible diseño

Todavía no hay un diseño concreto de cómo sería el avión supersónico ruso, pero algunos bocetos dejan intuir que tendrá una configuración de dos colas y los motores instalados en el centro del fuselaje.

El proyecto está dando sus primeros pasos, y por delante los ingenieros tienen que “encontrar soluciones efectivas ante el problema de los ruidos muy altos y la explosión sónica, incrementar la eficacia de los motores y reducir las emisiones dañinas con el medio ambiente”, describió el director general del centro, Andrei Dutov.

Uno de los bocetos del avión supersónico ruso. Foto Instituto Zhukovsky

Los primeros pasos

Esta autoridad indicó que todavía es muy temprano para calcular el coste de crear un avión supersónico desde cero. Según la agencia estatal Tass, el contrato firmado entre el Instituto Zhukovsky y el Ministerio de Industria y Comercio es de 2,7 millones de euros para este año y de 6,42 millones para el año que viene.

Este presupuesto está destinado al diseño de la aeronave y sus partes, así como a la investigación de las emisiones y la reducción sonora, fase que debería terminar el 15 de diciembre del año que viene.

Si los resultados dan las cifras esperadas, la construcción de la aeronave podría iniciarse a principios de 2022.

Tras el primer prototipo la hoja de ruta contempla el diseño de aviones más rápidos, que superen los 2.450 kilómetros por hora, y que sean capaces de llevar entre 30 y 50 pasajeros.

Lejos de sus competidores

Rusia se encuentra muy lejos de sus competidores norteamericanos y británicos, que llevan años en carrera por retomar el sueño de los aviones supersónicos.

Entre ellos se encuentran la Nasa con Lockheed Martin con su modelo X-59 (que aspira a ser el más silencioso de mercado), Boom Supersonic con su XB-1, Aerion con el AS2 (que asegura que comenzará a volar en 2024) e incluso Boeing, que cada tanto desempolva sus proyectos.

El Tupolev TU144 dejó de volar hace 40 años. Ahora Rusia quiere una nueva oportunidad

El sueño supersónico de la URSS

El Tupolev Tu-144 fue el avión supersónico con el que Rusia pretendió liderar la carrera aeroespacial en los años 60 y 70. Si llegó a volar antes que el Concorde fue porque para su fabricación se recurrió al espionaje industrial más descarado. Sin embargo el proyecto se abandonaría en 1983 por sus costes imposibles de asumir.

Además el avión era mucho más ruidoso que la creación anglo-francesa y su consumo de combustible, por ser más pesado, era mucho más elevada.

Ahora Rusia quiere su revancha.

Fuente: Cerodosbe

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