¿Por qué los drones domésticos son un peligro para el tráfico aéreo?

 

Un impacto contra un avión de pasajeros podría poner en serio riesgo la estabilidad del aparato, algo sumamente peligroso cuando despega o aterriza.

La aparición de un dron en las cercanías del aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas ha obligado este miércoles a cerrar el espacio aéreo del principal aeródromo nacional y a desviar algunos de los vuelos que estaban llegando hacia otras localidades. Este fenómeno, que aparentemente podría ser nuevo, ya se ha dado en los últimos años en otros países. Casos muy conocidos han sido los de los aeropuertos de Heathrow y Gatwick en Londres (Reino Unido).

Aunque podría dar la sensación de que estas pequeñas aeronaves, que mucha gente considera que son prácticamente como un juguete, no pueden suponer un amenaza para el tráfico aéreo de nuestros aeropuertos, la realidad es que pueden causar graves daños importantes a los aviones cuando están realizando las dos operaciones más críticas que puede hacer una aeronave: la de despegue y la de aterrizaje.

Un estudio de la Universidad de Dayton (Ohio, Estados Unidos) hecho público en septiembre de 2018 puso de manifiesto que los drones pueden causar importantes daños estructurales en los aviones. Los investigadores de este centro simularon un impacto de un drone DJI Phantom 2 (uno de los más vendidos) de tan sólo un kilo de peso contra el ala de una avioneta Mooney M20 (muy utilizada en Estados Unidos para traslados internos privados) a una velocidad de solo 300 km/hora.

 

El resultado del experimento fue que el pequeño dron rompió una parte del borde delantero del ala contra el que colisionó, exactamente en el larguero principal, y dejó un importante hueco en el ala. Si esto se hubiera producido en un vuelo real, la avioneta hubiera tenido serios problemas de estabilidad, convirtiendo el aterrizaje en una maniobra mucho más peligrosa que de forma habitual.

El choque de un pequeño dron contra un avión de pasajeros ya se vivió en diciembre de 2018 en México. Entonces, un Boeing 737 de Aeroméxico impactó contra uno de estos pequeños sistemas aéreos cuando aterrizaba en el aeropuerto de Tijuana. El impacto se produjo en el morro, que quedó sensiblemente dañado, pero si se hubiera producido en el cristal delantero del avión o en uno de los motores, por poner dos sitios sensibles, se podría haber convertido en una catástrofe.

La ley española no permite que este tipo de aparatos sean volados a una distancia menor a los 8 kilómetros respecto al aeropuerto más cercano, aunque se han detectado varias veces en las cercanías de aeródromos como los de Bilbao, Santiago de Compostela o Madrid, debido a un supuesto desconocimiento de la ley. Tampoco está permitido su uso sobre determinadas zonas pobladas. Las multas por su mal uso van desde los 300 euros hasta los 225.000 euros.

La Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA), dependiente del Ministerio de Transportes, ha elaborado en el último año un vídeo para explicar cómo se deben volar los drones en territorio nacional. También es de obligada visita la página web drones.enaire.es, en la que se encuentra toda la información sobre dónde se puede volar uno de estos aparatos y qué requisitos se deben cumplir.

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