El misterio del «Cuatro Vientos»: ¿qué fue del avión español que desapareció en México?

 

A bordo de este aparato Barberán y Collar realizaron el mayor vuelo sin escalas de su época. Más de 80 años después, sigue siendo uno de los mayores enigmas de la aviación

Cuatro siglos después de que Cristóbal Colón llegara a América por primera vez, dos pilotos españoles completaban la proeza del mayor vuelo sin escalas logrado hasta entonces, siguiendo precisamente la ruta del descubridor. A bordo del «Cuatro Vientos», el capitán Mariano Barberán y el teniente Joaquín Collar aterrizaban con éxito el 11 de junio de 1933 en Camagüey (Cuba), donde fueron recibidos por una entusiasta multitud. En 40 horas y 3 minutos habían recorrido desde Sevilla 7.895 kilómetros, la mayor distancia alcanzada hasta entonces en un vuelo sin escalas, superando el viaje de Charles Lindbergh.

Mariano Barberán (izquierda) y Jacinto Collar (derecha)

Querían haber llegado hasta Guantánamo, pero les faltó combustible debido al viento contrario y resolvieron tomar tierra en el aeropuerto de Camagüey. De allí partieron al día siguiente hacia La Habana, donde cuatro aviones del Ejército cubano les escoltaron hasta el aeródromo y fueron recibidos como héroes.

Los aviadores Barberán y Collar reciben en La Habana las llaves de la ciudad de manos del alcalde Tirso Mesa – Vidal

Barberán y Collar cruzaron con éxito el Atlántico, pero aquella solo era la primera etapa de su viaje. En Cuba les esperaba el sargento mecánico Modesto Madariaga, que había llegado en barco tras dejar preparado el «Cuatro Vientos» en Madrid. Allí arregló de nuevo el aparato, un Breguet XIX Super Bidón, proyectado y realizado con licencia por Construcciones Aeronaúticas, que conocía a la perfección. Tras entregar a sus compañeros uniformes nuevos, les despidió el día 20 a las 5:52 horas.

Barberán, escoltado y protegido por la fuerza pública, entre una multitud

Los dos pilotos españoles partieron hacia Ciudad de México para completar su hazaña. Estaba previsto que aterrizaran doce horas después en el aeropuerto de Balbuena, donde les esperaban más de 50.000 personas. Pero nunca llegaron a su destino. Comenzó entonces uno de los grandes misterios de la aviación, no resuelto todavía. Hay dos versiones. La oficial concluyó que el avión se había caído al mar debido al mal tiempo en la zona, según el dictamen de las autoridades mexicanas, aceptado por España.

El «Cuatro Vientos» (arriba, izquierda), escoltado por aviones cubanos a su llegada a La Habana

El avión había sido visto por última vez volando sobre Ciudad del Carmen. El Gobierno mexicano puso en marcha una formidable operación de búsqueda y unas 30.000 personas rastrearon 300.000 kilómetros cuadrados sin resultado. El hallazgo en Chiltepec de un neumático del «Cuatro Vientos», que fue enviado al embajador español en México y reconocido por el mecánico Madariaga, vino a corroborar esas sospechas de que el avión había caído al mar.

Otra hipótesis, más incómoda, se sustenta en las investigaciones realizadas años después por la revista mexicana «Hoy», advertida de que algunos indios estaban vendiendo objetos personales y cambiando divisas que pertenecieron a los tripulantes del «Cuatro Vientos». Según esta versión, el avión se habría estrellado y los pilotos sobrevivieron, pero fueron asesinados en algún lugar de la sierra Mazateca. La leyenda negra habla de pillaje, hurto e incluso de canibalismo.

La primera «foto» del vuelo de Barberán y Collar, cruzado ya el Atlántico, con un oficial cubano – Keystone

El hecho es que más de ochenta años después se sigue sin conocer con seguridad qué pasó con los tripulantes de un vuelo histórico, una hazaña de la aviación española, del Ejército del Aire. Los restos del avión y los cuerpos de los dos pilotos reposan en algún lugar desconocido, esperando que algún día se sepa la verdad.

Fuente: Archivo ABC

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